domingo, 3 de marzo de 2013

ALF

¡Willi! ¿Puedo comerme al gato?





¿Cómo es posible que un ser extraterrestre felinívoro haya tenido tanto éxito? Un ser de Melmac que su mayor placer es comer gatos. Así es Alf, también conocido como el Croissant que habla; estuvo con nosotros cuatro temporadas y tenemos a demás una película y una serie de dibujos que contaba las aventuras de Alf antes de llegar a la tierra, pero al no estar a la altura de la serie original se quedo como dibujos infantiles. La serie trataba de una familia, los Tanner, de clase media de lo más normal. Un día de muchos una nave espacial choca en su garaje y descubren a un ser de otro planeta. Nos cuenta las aventuras de Alf y los Tanner escondiéndole de sus propios vecinos y de una división militar encargada de la vida terrestre.

No todo eran risas

Poca gente sabe que la serie de Alf se hizo para parodiar a E.T, quizás si se hubiese sabido no habría tenido el éxito que tuvo y no sería nombrada como una de las series más carismáticas de todos los tiempos. Pero lo que no sabían los espectadores era que la producción de Alf fue técnicamente difícil y exigente. Los cuatro actores protagonistas, coinciden al admitir que hubo un alto nivel de tensión en el estudio de grabación. Max Wright, el padre, declaró que no estaba de acuerdo en lidiar con la exigencia técnica de un objeto inanimado que recibía la mayoría de los buenos diálogos. No había diversión en el estudio, era una pesadilla; el proceso de grabación era lento y tedioso, a un show de 30 minutos le tomaba de 20 a 25 horas para grabarse.

Para mover a Alf se necesitaban a tres personas, una persona para controlar la boca y cabeza y uno de sus brazos, otra manejaba el otro brazo, y por ultimo otro controlaba los movimientos faciales y de orejas. Paul Fusco, el creador, utilizó su voz para el personaje. Todo esto hizo de la grabación un proceso laborioso y hubo un gran número de errores y nuevas tomas. Hay algunas escenas en donde se aprecia el cuerpo completo del personaje de Alf; esto fue realizado por Michu Meszaros, un hombrecito que medía 83 centímetros.

Alf ha sido una de las mejores series de finales de los 80 que siempre recordaremos. Nos enseñaba a querer, a comprender y sobre todo nos enseñaba a reír. 



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